Nos presentamos...

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Laura Mazorra y Javi Calderón vertemos toda nuestra energía negativa en nuestras creaciones, con la esperanza de entretener y divertir a todo aquel que esté de paso por éste, nuestro querido hogar. Fíjate bien por donde pisas y permanece alerta... por si las moscas. Enjoy!

miércoles, 29 de octubre de 2014

Halloween 2014: 12 - Vampiresa de la vieja escuela (Fin de la serie)

Para terminar, no podía faltar el disfraz de vampiro clásico. En este caso, vampiresa. Sí, sabemos que Zebeth ya es de por sí una pequeña vampira y que no tiene mucho sentido que un vampiro se disfrace de sí mismo. Bueno, es como si un humano se pone traje y corbata: seguirá siendo humano, pero irá disfrazado. Damos por hecho que se nos entiende. En fin, se puede ver también que nuestra pequeña está en su salsa con él. Después de este mes, no tiene nada que envidiar a las modelos profesionales. Para contratar sus servicios, nuestro email está abierto ;)

Pues bien, finalizamos con este disfraz la serie de sugerencias para Halloween. Hay mucho donde elegir y en la mayoría de los casos la dificultad es mínima, así que no hay excusa posible. Esperamos que hayan sido de vuestro agrado y que centréis todas las miradas en vosotros la noche del 31.



En esta ocasión se ha inspirado en el videotutorial de NoNa.

martes, 28 de octubre de 2014

Halloween 2014: 11 - Gato Negro

Vamos a darle un toque felino a Halloween. ¿Quieres convertirte en el animal mágico por excelencia? Transfórmate en gato negro y desata por una noche el temor en las gentes de bien que consideran a este precioso ser como compañero del diablo 3:)



Sigue los pasos del videotutorial de Creatin' Faces y afila las uñas.


lunes, 27 de octubre de 2014

Halloween 2014: 10 - La Novia de Frankenstein

Más disfraces clásicos y sencillos. Hoy os presentamos a la novia más adorable de la historia del cine.



Zebeth ha seguido el videotutorial de Mamás Latinas, y el resultado es espectacular.




sábado, 25 de octubre de 2014

Colorín Ensangrentado Series: 03 - La Sirenita



Ariel, de pie en el camarote donde el príncipe dormía con su esposa. Sostenía el cuchillo que le había sido entregado por sus hermanas mientras la certeza de que nunca podría volver a su vida anterior en las profundidades del océano caía, pesada, sobre ella. No podía cometer un acto tan terrible como era arrancar el corazón de su amado, precio que debía pagar para regresar. Acarició suavemente su rostro, se dio la vuelta y caminó hacia la puerta. Cuando llegó a ella, el recuerdo de todo lo que había pasado en las últimas semanas la hizo detenerse: el profundo amor que había sentido por el príncipe cuando, aún siendo una sirena, vio su rostro por primera vez; la necesidad incontrolable de convertirse en un ser humano para estar con él, aunque eso significara hacer un trato con la temible bruja de las profundidades, la cual se había quedado con su voz a cambio; el dolor de mil agujas que se clavaban en su alma cada vez que daba un paso con aquellas piernas que de tan poco la habían servido; la pérdida de sus seres queridos, que antaño se agolpaban a su alrededor para escuchar sus hermosos cantos; la incapacidad de hacer entender al príncipe que aquella a la que había tomado como esposa no era, como él pensaba, la que le había salvado de morir ahogado.

Desde el principio de su nueva vida, la esperanza de que el príncipe la viera algún día como ella le veía a él le ayudó a soportar el dolor, a ver esos sacrificios como una simple piedra en el camino de su felicidad. Pero todo había sido en vano. Él había elegido a otra, y ella habría de aguantar esa carga hasta el fin de sus días. Sola.

-«Pues va a ser que no» – pensó. Volvió sobre sus pasos con los dientes apretados, con un rápido movimiento cargado de furia clavó el puñal hasta el mango en el pecho del príncipe.

Por un momento se quedó mirándole, mientras sostenía su corazón, que aún latía en su mano. Los ojos del príncipe se habían abierto de par en par y boqueaba tratando de decir algo, pero tan solo un hilillo de sangre salió de su boca. Ariel salió del camarote ignorando los aullidos de terror de la nueva viuda.

Tras deshacerse de toda la ropa que llevaba encima, Ariel se lanzó por la borda a las revueltas aguas que la acogieron de nuevo en su seno.

Nada más sumergirse, el corazón del príncipe se deshizo en su mano. Su vieja cola reapareció y el dolor producido por sus antinaturales piernas se esfumó. Volvió a sentirse viva, más que nunca tras haber terminado con su suplicio. Quiso cantar, pero tan solo burbujas salieron de su boca. Por lo visto, el trato de sus hermanas con la bruja no incluía devolverle su preciosa voz. Siguió nadando, quitándole importancia al asunto. Al menos volvería con su familia, con sus amigos…

Sin embargo, el recibimiento que le dieron no fue el que ella esperaba. Su padre, el Rey Tritón, enterado ya de todo lo sucedido esa noche, renegó de ella. Quizá hubiera podido perdonarla por abandonar su hogar para siempre por un humano, era joven y alocada, ya lo sabía. Pero lo que no concebía es que una criatura tan dulce como ella hubiera sido capaz de cometer un acto tan abominable como acabar con la vida de otro. Por ello, y con todo el dolor que un padre puede sentir por la sangre de su sangre, la desterró fuera de sus aguas y prohibió su regreso bajo pena de prisión por el resto de su vida.

Ariel nadó durante días, incansable, lejos de todo lo que amaba y que no supo apreciar en su momento. Llegó a un lugar donde las aguas eran más oscuras de lo habitual, incluso cerca de la superficie. Allí no moraba ningún otro ser vivo. Nadie que pudiera decepcionarla de nuevo.

Pasaron los años. Desde la muerte del príncipe los humanos habían perdido el respeto reverencial que desde siempre habían tenido por el mar. Se había corrido la voz de que una malvada criatura enviada por él había sido la que había puesto fin a la vida de su príncipe de una forma tan terrible. Durante un tiempo se dedicaron a esquilmarlo sin medida. Arrasaban con todo lo que se les ponía por delante. Cuando vieron que cada vez era más difícil sacar provecho, no tuvieron reparos en convertirlo en su vertedero. Todos los días, barcos cargados de los desechos producidos por sus ciudades vertían su contenido en las aguas que se iban tornando cada vez más oscuras. Toda clase de basura flotaba hasta el alcance de la vista y poco a poco las criaturas que habían sobrevivido antes, fueron desapareciendo. Solo las más fuertes consiguieron resistir, ente ellas Ariel, pero a qué precio.

Los mares no volvieron a ser lo mismo desde que un puñal empuñado por un amor roto arrancase la vida del príncipe. Ariel se sentía responsable de todo lo que vino después, pero lejos de encerrarse en su soledad y su remordimiento, lejos de compadecerse eternamente, quiso enmendar de alguna forma el mal que había provocado a los suyos.

Desde entonces, por todo el reino se esparcen rumores. Historias de barcos hundidos y de tripulaciones desaparecidas. Unos hablan de una hermosa criatura que hechiza con su canto a los insensatos marineros que antes de darse cuenta zozobran sin remedio contra las rocas; otros, de un espantoso ser que amparado en la oscuridad de la noche aborda los barcos y devora a todo aquel que encuentra en su camino.

Una vez los humanos le parecieron seres maravillosos, pero de ellos tan solo había obtenido sufrimiento. Quizá el devolverles una parte, le sirva para atenuar algo ese dolor que la acompañará hasta el fin de su vida.

Halloween 2014: 09 - Diablilla

No podía faltar el típico disfraz de diablo en la lista de sugerencias. Muy colorido para el gusto de Zebeth, pero ya ves lo encantada que posa con él. Para crear ambiente, las llamas del fondo han sido obra de nuestra amiga Kenina (¿Quién se acuerda de ella?) :D


Esta vez ha seguido el video de Eimear McElheron. No podía ser de otra forma: maravilloso.

viernes, 24 de octubre de 2014

Halloween 2014: 08 - Fantasma Victoriano

Nada más clásico en el mundo del terror y del misterio que un buen fantasma atormentado. Así que Zebeth se ha decidido a mostraros como podría quedar vuestro disfraz si os decidís a intentarlo.


En este caso, ha seguido el videotutorial de formidableartistry. No tiene desperdicio.

martes, 21 de octubre de 2014

DSC Horror Series 2: 08 - Dr. Herbert West y Dr. Carl Hill (Re-animator)

Es época de vacunarse contra la gripe negra y es, no nos avergüenza decirlo, un momento temido por ambos. No es que nos den miedo las agujas, ni ningún aparato puntiagudo, ni mucho menos. Entenderás todo cuando te digamos que nuestro médico no es un doctor normal y corriente, de sonrisas y buenas palabras mientras te dicen que sufres una enfermedad mortal, no. Verás, sabemos que a las brujas, sí brujas de las de escoba y gato negro, de administración del hospital que nos corresponde no les caemos muy bien. Viejas rencillas sin resolver, ya sabes lo rencorosas que pueden llegar a ser. Por lo que han tenido la mala baba de asignarnos al Dr. Herbert West como médico de cabecera. ¿Que quién es el Dr. Herbert West? Mejor lo dejamos aquí.


lunes, 20 de octubre de 2014

Halloween 2014: 07 - Sacerdotisa Vudú

Si estás pensando en darle un toque más siniestro aún a tu disfraz de Halloween seguro que te encanta lo que te propone Zebeth esta vez. Lleva su tiempo, pero el resultado es espectacular. Pasa este año de ponerte una simple sábana por encima para parecer un fantasma y transfórmate en una Sacerdotisa Vudú aterradora. En realidad es un disfraz unisex, así que no hay excusas caballeros.


Para elaborar este disfraz Zebeth ha elegido los videotutoriales de Keevanski:

Maquillaje


Peluca

sábado, 18 de octubre de 2014

Halloween 2014: 06 - Muñequita rota

¿Quién dice que una dulce muñeca no pueda ser terrorífica? Que se lo digan a Anabelle, aunque de dulce tenga poco. Todo lo contrario que el disfraz que ha elegido la pequeña Zebeth.



Para conseguirlo, ha seguido el video de LetzMakeUp.


jueves, 16 de octubre de 2014

Halloween 2014: 05 - Zombie

En Halloween no podía faltar el disfraz de zombie. Aunque zombies nos encontramos muchos en el día a día, como los clásicos no hay ninguno.


Esta vez hemos elegido el videotutorial de Julia Graf, donde nos explica paso a paso el proceso de conversión.


martes, 14 de octubre de 2014

Halloween 2014: 04 - Payaso Desquiciado

Continuamos con el desfile de disfraces inspiradores para la noche de Halloween. Hoy le toca el turno al de payaso desquiciado. Algunos payasos se empeñan en intentar hacer reir a niños y mayores, pero lo único que consiguen, y sabemos que es su verdadero único objetivo, es producir terror e invadir tus más dulces sueños. Así que nos hemos inspirado en el videotutorial de utilidadTV para conseguirlo nosotros también.


Aquí dejamos el video. Merece la pena.


lunes, 13 de octubre de 2014

DSC Horror Series 2: 07 - Toshio y Kayako Saeki (La maldición)

Bueno, ¿qué podemos decir de nuestra vecina Kayako y su hijo Toshio? Pues que no nos atrevemos a abrirles la puerta, para qué negarlo. Lo malo es que eso no sirve, porque aprovechan cualquier hueco para entrar y ponen a prueba nuestro corazón apareciendo cuando menos te lo esperas.


domingo, 12 de octubre de 2014

Halloween 2014: 03 - Bruja Mala Malísima

Vamos a ponernos un poco más oscuros. Aunque a Zebeth no le molan mucho las brujas la hemos convencido de que pose con el disfraz que hemos conseguido apañar. ¿Cuándo se ha visto un Halloween sin brujas?


Así de mona luce después de ver el impresionante videotutorial de MadeYewLook.

viernes, 10 de octubre de 2014

Halloween 2014: 02 - Catrina

Hoy Zebeth quiere enseñaros su disfraz de Catrina Mexicana. Es un disfraz muy elaborado, pero no negaréis que el resultado es espectacular. ¿Os animáis con él?



 Zebeth se ha inspirado esta vez en el fantástico videotutorial de Laura Sánchez .

 

jueves, 9 de octubre de 2014

Halloween 2014: 01 - Calabaza chunga

¿Vais a disfrazaros la noche de Halloween? A nosotros no nos hace falta, damos bien el pego, pero quizás alguno de vosotros sí esté pensando en hacerlo. A lo mejor, lo que no tenéis muy claro todavía es de qué. Pero para eso nuestra prima Zebeth se ha ofrecido a, durante lo que queda de mes, sugeriros temas para elaborar vuestro disfraz, haciéndolo ella misma después de seguir los maravillosos videotutoriales que se curra la gente por toda la red.



El primer disfraz es el de Calabaza Chunga, y para ello ha seguido el video elaborado por Courtney Little:


Esperamos ayudar en vuestra elección para la gran noche de los muertos. Permaneced atentos a próximas entregas ;)

miércoles, 8 de octubre de 2014

DSC Horror Series 2: 06 - La criatura de la Laguna Negra

Cual fue nuestra sorpresa cuando para una vez que decidimos darnos un baño en la oscura laguna que descubrimos en el jardín de atrás, nos encontramos con que una criatura con cara de pocos amigos tiene allí su hogar. Al principio hubo tensión, todo hay que decirlo, dicha criatura tiene por costumbre devorar a todo aquel que se atreve a perturbar la calma que suele reinar en ese lugar. Sin embargo, quizás por nuestro encanto natural, quizá por nuestro simpático aspecto o bien por la jugosa cena que le ofrecimos disfrutar (no preguntéis), con nosotros hizo una excepción esa noche. Desde entonces y para no tentar nuestra suerte no hemos vuelto por allí.


domingo, 5 de octubre de 2014

Colorín Ensangrentado Series: 02 - La Bella Durmiente


El príncipe consiguió salir a trompicones del espeso bosque de zarzas gigantes que protegían el viejo castillo. Esa mañana se había vestido con sus mejores galas, la ocasión lo merecía, pero no contaba con atravesar toda una alambrada de vegetación espinosa dispuesta a hacerle jirones su ropa hasta hacerle parecer un confeti andante. Menos mal que se había puesto muda limpia, porque era lo único que le había aguantado de una pieza.

Ante él se alzaba, por fin, el imponente edificio. Aparentaba ser lo que era: un castillo abandonado durante ciento sesenta y cuatro años. A pesar de su triste aspecto, la leyenda aseguraba que en su interior guardaba un valioso tesoro en forma de hermosa princesa. La pega era que dicha princesa había permanecido presa de un profundo sueño durante todo ese tiempo, y el príncipe no sabía lo que iba a encontrarse. Cruzaba los dedos para que fuera cierto lo que le habían contado: que un hechizo la protegía del paso del tiempo y mantendría la misma belleza por la que fue famosa en su época. Pero también cabía la posibilidad de que le hubieran colado una trola y se encontrase con un cadáver devorado por los gusanos. Resopló su despeinado flequillo, se subió los calzones hasta cubrir todo lo necesario y emprendió la marcha al encuentro del castillo.

Las puertas estaban entreabiertas, pero por mucho que empujaba no cedía un milímetro. Tampoco es que fuera el más fuerte de la clase. Afortunadamente el hueco entre los dos portones era suficiente para que, metiendo tripa y sufrir algún arañazo más, pudiera escurrirse hacia el interior. Una vez dentro tuvo que esperar unos segundos hasta que sus delicados ojos se acostumbraron a la tenue luz que, por decir algo, iluminaba el gran vestíbulo. Dio un respingo cuando distinguió por toda la sala una serie de siluetas humanas que corrían hacia donde él se encontraba con garrotes, cuchillos y otros objetos contundentes. Tras unos segundos de tensión, volvió a abrir los ojos. Primero uno muy despacio, y después el otro con valor renovado. Abandonó la posición fetal de defensa que le habían enseñado en la escuela de príncipes no valientes y se incorporó muy despacio para observar que la multitud permanecía en la misma posición, inmóvil. Al observar más de cerca, comprobó que, en efecto, en el pasado, justo antes de congelarse en el tiempo parecían correr todos hacia el mismo sitio. Como si tratasen de detener algo o a alguien que se hallaba justo donde él estaba ahora.

En realidad, es una historia bastante curiosa la de estas estatuas humanas. No se trataba sino de los habitantes del castillo, que permanecían bajo el hechizo que les había lanzado el hada encargada de proteger a la niña para evitar que cayera en la maldición que se cernía sobre su futuro. Pues bien, ya que había fallado en su misión principal, y para que la princesa no se sintiera sola al despertar tras cien años de sueño (sí cien años, luego aclararemos este punto), no se le ocurrió otra cosa que lanzar un hechizo a todos los habitantes del castillo para que al igual que la niña, permanecieran “dormidos” hasta que ella despertase. Pero el hacer las cosas deprisa y corriendo lleva a que no salgan como uno espera. Y si una turba colérica se abalanza sobre ti porque tus intenciones no acaban de convencerlos, lo más fácil es que el hechizo se formule deprisa y corriendo, no se vocalice bien y, en vez de dormirlos, tan solo los paralices y sean conscientes en todo momento del paso del tiempo. Menuda faena.

Pero volvamos con el tenaz príncipe al que ni las zarzas asesinas, ni las estatuas humanas amenazantes pudieron doblegar su voluntad.

Repuesto del susto, y tras comprobar que sus elegantes calzones estaban ahora algo húmedos, avanzó directo a unas escaleras que se hallaban en el fondo del vestíbulo. Algo le decía exactamente qué dirección debía seguir. Siempre había presumido de tener un instinto muy afilado para ciertas cosas.  Y luego estaban las flechas que había pintadas en el suelo cada pocos pasos marcando el camino, que también ayudaban algo. Ese hada estaba en todo.

Llegó a un largo pasillo en cuyo final una robusta puerta que se abrió por arte de magia al llegar el príncipe hasta ella. Al penetrar en la estancia, el asombro le hizo abrir tanto la boca que le costó dios y ayuda volver a encajarse la mandíbula. Ante él se encontraba, tendida en un lecho con sabanas de oro, la criatura más bella que jamás había tenido el privilegio de contemplar. Aparte de él mismo, claro. Una joven doncella, yacía cubierta por una fina mantita de hilo dorado. Cerró el puño y celebró que fueran ciertos los rumores. El corazón le golpeaba el pecho como si quisiera salir al encuentro de su recién descubierto amor. Los ronquidos que salían por su boca entreabierta no importaban, ahora había tratamientos muy eficaces y, además, quizá después de tantos años durmiendo no necesitaría hacerlo nunca más. Se obligó a serenarse, puesto que quería que la primera visión de la chiquilla en su vuelta al mundo de la vigilia fuera la de alguien que transmitiera calma y saber estar. El que alguien que se presentaba ante una jovencita con la ropa hecha flecos, con el cuerpo lleno de arañazos y mostrando unos calzoncillos rojos con corazones blancos un poco húmedos tanto por delante como por detrás, le pareciera una imagen tranquilizadora era digno de estudio.

Una vez terminadas las comprobaciones, recolocado el flequillo rebelde y haber comprobado su aliento, avanzó hacia su amada a la vez que un murmullo de expectación parecía levantarse por todo el castillo. El príncipe caminó ajeno a lo que le rodeaba con los labios en modo “beso de amor verdadero” y justo cuando iba a posarlos sobre la delicada boca de la princesa la habitación comenzó a dar vueltas un breve instante mientras escuchaba un “Ooooohhhh” de fastidio que retumbaba por todo el edificio. Después, oscuridad.

El principesco cuerpo cayó desmadejado mientras un potente chorro de sangre brotaba por el lugar donde segundos antes había llevado la cabeza y su flequillo. Ahora, esta yacía aún con los labios fruncidos al pie de una pila de calaveras que servían de soporte a la cama de la princesita. Con el embelesamiento que le había producido la visión de la durmiente no había  reparado en los cuerpos que yacían por toda la estancia en distintos grados de descomposición.

 La sombra que había surgido del cuerpo de la joven y que había rebanado el perfumado cuello de nuestro galante protagonista, justo antes de que este rompiera la maldición, regresó a su lugar de reposo en el corazón de la bella durmiente.

“Cien años han de pasar hasta que la princesa reciba un beso de amor verdadero, y con ello la maldición llegará a su fin.” Así rezaba la profecía. La maldición original suponía que al cumplir dieciséis años la princesa caería en el sueño eterno de la muerte al pincharse con la aguja de una rueca. Lo de los cien años de sueño con final feliz fue un apaño que la antes mencionada hada protectora se sacó de la manga para evitar tan cruel destino a la inocente niña.

Pero la pobre hada, que tiempo después perdió sus alas por sus continuas meteduras de pata, no contaba con que la princesa tuviera una parte de marmota en lo más hondo de su espíritu. El subconsciente de la joven no creía que cien años de sueño fueran suficientes. Con lo a gustito que se encontraba ella en su cama calentita con su manta y con su bolsa de agua siempre caliente a los pies, cortesía del hada. Con el paso del tiempo logró materializarse en la sombra mortal que surgía de la niña cada vez que alguien amenazaba con despertarla. Y cada vez que eso ocurría, se podía escuchar un lastimero “Ooooohhhh“ procedente de las pobres estatuas humanas que veían desvanecerse otra oportunidad de volver a la vida animada.

Sesenta y cuatro años habían transcurrido más allá de los cien que se profetizaron, y quién sabe cuántos más habrían de pasar hasta que la bella durmiente decidiera que ya había descansado lo suficiente. Por lo pronto, se arrebujó en su mantita y se giró a un lado con una sonrisita de placer.

Y colorín ensangrentado...

lunes, 29 de septiembre de 2014

DSC Horror Series 2: 05 - Carrie

¡Qué divertidas son las fiestas cuando invitamos a nuestra querida amiga Carrie! En esas ocasiones procuramos invitar a todos aquellos que no nos caen del todo bien. Os podéis imaginar por qué.

Eso sí, luego nos toca recoger y limpiar a nosotros :(


Por cierto, tenemos una invitación con tu nombre para nuestra próxima fiesta ;)



Como curiosidad, aquí dejamos el proceso de creación. Esperamos que os guste.




 

lunes, 22 de septiembre de 2014

DSC Horror Series 2: 04 - Bela Lugosi's Dracula

Otra cosa buena que tiene nuestro nuevo barrio es que los ancianos que con los que te puedes cruzar en la calle una noche cualquiera pueden ser señores como el mítico Bela Lugosi. Ese es el nombre mortal que eligió nuestro querido antepasado Drácula cuando decidió mezclarse definitivamente con los humanos. No hagáis caso a eso de que era un actor que se creyó tanto su papel que pensaba que era un vampiro de verdad. En realidad era un vampiro que se creyó actor. Sin embargo no actuaba, simplemente se comportaba como siempre.

Ahora que los vampiros míticos han pasado a la historia en el cine moderno, el entrañable Bela se dedica a contemplar la evolución de la construcción de nuevas mansiones en los alrededores, mientras echa de comer a los murciélagos.

Siempre en nuestra memoria señor Lugosi.


lunes, 15 de septiembre de 2014

DSC Horror Series 2: 03 - Tarman (The Return of the Living Dead)

Brrrraaaaainnnnnsssssss!!! More brrrrraaaaainnnnnssssss!!! O sea: ¡¡¡Cerebrosssssss!!!¡¡¡Más cerebros!!! Ese es el tono que suena en nuestro despertador cada noche. No sería nada del otro mundo si no fuera una grabación original que nos hizo el propio Tarman en una de sus visitas a nuestra cueva.

Tarman es el primer zombie en zamparse un cerebro en el cine. Desde entonces no le permiten la entrada. Pero también es famoso por ser también el primero en hacerlo en una película, "El regreso de los muertos vivientes (1985)". Desde entonces, millones de zombies han seguido su doctrina al pie de la letra, a pesar de que cada vez es más difícil encontrar cerebros de calidad. Como no cambien su dieta no les vemos futuro a estos simpáticos seres.



jueves, 11 de septiembre de 2014

Colorín Ensangrentado Series: 01 - Cenicienta


Cenicienta


Cenicienta no se encontraba bien. Se había despertado sobre su propio vómito en su rinconcito de la cocina donde su querida madrastra la obligaba a dormir cada noche. Le dolía la cabeza y su estómago no dejaba de moverse de un lado a otro, o eso le parecía ella. Ahora casi se arrepentía de haber bebido tanto la noche pasada. Había sido su primera vez. Había descubierto que a medida que caían las copas era mucho más sencillo aguantar al príncipe y sus monólogos acerca de sí mismo, de sus caballos, de sus palacetes... Así que entre pieza y pieza del magnífico baile abordaba al incauto sirviente que pasase más cerca de ella con la bandeja de bebidas. No había acudido al baile con idea de conseguir la atención del heredero del reino, al contrario que el resto de las asistentes. Pero se había visto obligada a pegarse a él, ya que su querida madrastra y las alimañas que tenía por hijas la habían reconocido. Pensó que permaneciendo junto a él no se atreverían a acercarse a ella, por lo menos esa noche. Después, ya en casita... Lo tenía asumido pero no la importaba. Que la quitaran lo bailado, nunca mejor dicho. El problema surgió cuando, no sabe cómo, el príncipe acabo perdidamente enamorado de ella. Le prometió amor eterno, un hermoso palacio, y muchos hijos con el que llenarlo. Aguantó todo lo que pudo pero a medianoche no pudo soportarlo más. Se excusó con lo primero que le vino a la cabeza y ante la mirada sorprendida del príncipe, salió corriendo haciendo eses entre los asistentes al baile con una copa en la mano. Llegó a la escalinata principal del palacio milagrosamente sin haberse llevado a nadie por delante y habiendo evitado a las tres arpías. Como no podía ser de otra manera, gracias a esos taconazos que calzaba, a los que no estaba acostumbrada y menos con la cogorza que llevaba encima, tropezó y bajó los cincuenta escalones a trompicones. De dos en dos, de tres en tres… Pero sin caerse, eso sí. Y sin verter el contenido de la copa. Dio un último trago, se subió a la magnífica carroza que la esperaba y regresó a casa vomitando por la ventanilla. Ya había tenido suficiente fiesta por esa noche.

Cuando llegó, se quitó como pudo el magnífico vestido que muy amablemente le habían confeccionado unos pajaritos con la ayuda de cuatro ratones que habían salido de un agujero de la pared de la cocina. En ese momento Cenicienta dudaba de si eso fue real o solamente un recuerdo falso creado por su imaginación etílica. Cuando fue a quitarse los zapatos se dio cuenta de que le faltaba uno. Se agachó un poco, entrecerró los ojos para enfocar lo mejor posible y recorrió con la mirada el suelo de la cocina, pero resultó tan mala idea que acabó mareada viendo como todos los muebles y utensilios de la cocina, hasta las paredes, giraban alrededor de ella sin parar. Eso era lo último que recordaba de aquella noche.

Era muy temprano. Demasiado. Y le había despertado un alboroto que llegaba desde el salón. Se acercó renqueante hasta la puerta de la cocina y se asomó con cuidado de no ser vista. Sus hermanastras saltaban de un lado a otro, alegres y nerviosas. Su madre les acababa de dar la buena nueva de que el príncipe visitaría la casa esa mañana. Ahora, la mujer se dirigía hacia la cocina. Cenicienta retrocedió de espaldas y tropezó con una silla justo cuando entró su madrastra con esa cara tan habitual en ella mezcla de asco, desprecio y odio que le salía tan bien le decía:

      – Recoge todo este desastre y sal a cortar algo de leña. Hace frío y no queremos que el príncipe se resfríe mientras elige a una de mis hijas como reina. Después hablaremos de tu salida nocturna – y regresó al salón a tranquilizar a sus pequeñas hienas.

Cenicienta, cogió el hacha que reposaba junto a la leñera. Al tocar el mango, un agudo dolor de cabeza la hizo doblarse antes de caer al suelo. Fue solo un momento pero la joven había notado como algo si algo se hubiera roto dentro de su resacosa cabecita. Cuando se encontró algo mejor, recogió el hacha y salió al patio. Quizá el aire frío de la mañana le sentase bien.

Al salir, vio como por el camino se acercaba un caballo cuyo jinete no era otro que el príncipe, que acudía a la anunciada cita. Al pasar frente a ella, el joven giró la cabeza para mirarla pero la visión de una mujer vestida con harapos y cubierta de ceniza y restos de vómito en el pelo le provocó tales arcadas que casi se cae del caballo. Mientras veía como llegaba la puerta principal, otro fuerte pinchazo la sacudió. Esta vez fue más breve pero más intenso. Se incorporó y comenzó a partir leña con furiosos hachazos. Algo no andaba bien.

Dentro, sus hermanastras se esforzaban como nunca para introducir sus pezuñas dentro del zapatito de oro que el príncipe había llevado consigo. Lo había encontrado en la escalinata del palacio cuando corrió detrás de la cenicienta en su huida. Estaba convencido de haber encontrado a su amor verdadero, la mujer a la que haría la más feliz del reino. La convertiría en su reina y la preñaría cada invierno para darle muchos nietos al viejo rey. Pero como no tenía ni la más remota idea de quién era esa misteriosa mujer ni de donde vivía, había tenido la brillante idea de proclamar que se casaría con aquella mujer a la que le valiera el zapato perdido. Sus consejeros aplaudieron durante minutos la genial ocurrencia del príncipe. Habría casi un millar de mujeres en el reino pero, por lo visto, solo a una serviría el zapato en cuestión. No podía ser de otra manera. El joven había comenzado a recorrer casa por casa desde que el sol asomó por el horizonte y curiosamente, por el momento el zapato no había encontrado a su dueña. Y ahora observaba atónito como esas dos señoritas se turnaban para intentar calzarse el delicado zapatito de oro.

      –  “ Si fuera de cristal ya había estallado en mil pedazos” – pensaba el príncipe mientras, aburrido, miraba los horribles retratos familiares que colgaban de las paredes. – ¿Seguro que no hay ninguna muchacha más en esta casa? – preguntó a la madrastra.-  Fuera he visto… Bueno, no estoy seguro de lo que he visto, quizá fuera un espantapájaros… Pero está claro que sus delicadas hijas no son las dueñas del zapato de oro.

      –  Alteza, están muy nerviosas, claro que el zapato pertenece a una de ellas – contestó ella- . Ahora mismo no recuerdo a cual, pero seguro que si vuestra alteza nos permitiera unos momentos en privado terminaríamos con todo esto enseguida.

El príncipe hizo un gesto de displicencia con la mano y las tres corrieron a la cocina con el sufrido zapato.

– Córtate los dedos, - le dijo a la mayor acercándole un cuchillo – cuando seas reina no necesitarás caminar. La chica, como siempre, obedeció a su madre y se mutiló los dedos del pie derecho ahogando un grito de dolor. A pesar de todo fue incapaz de ponerse el zapato. Pero eso sí, lo tiñó de un color encarnado que combinaba muy bien con el oro. La madre miró a su otra hija y le dijo:

  – Córtate el talón, cuando seas reina no necesitarás caminar.

La chica abrió los ojos como platos y negó con la cabeza mientras miraba a su hermana con cara de asco. Ésta trataba por todos los medios de contener la sangre que le salía a borbotones del pie y maldecía a su madre y a ella misma por ser tan tonta como para hacer caso de una idea tan estúpida (por no decir otra cosa).

Sobre los gritos se elevó una dulce voz que provenía del patio:

– Quizá yo pueda serviros de ayuda.

Las tres dirigieron su mirada a la puerta del patio y vieron a la Cenicienta de pie, con el hacha en la mano y los ojos perdidos. En efecto, algo se había roto dentro de ella. Se abalanzó sobre su madrastra. De un tajo le cercenó la cabeza, que fue rodando con gesto de sorpresa dibujado en su rostro hasta la puerta. Acto seguido se encargó de sus hermanas, que del terror eran incapaces de moverse, ni de emitir sonido alguno, tan solo el de sus tripas cuando se aflojaron y vertieron su contenido. Cenicienta descargó el hacha contra ellas una y otra vez. Cuando se cansó, el suelo era un amasijo de sangre, carne y heces. Apartó lo que quedaba de sus hermanas para recoger el zapato. No se molestó en limpiarlo. Se acercó a la leñera y sacó el otro del lugar donde lo había escondido la noche anterior. Se los puso, recogió el hacha y caminó en dirección al salón, al encuentro de su príncipe. Justo antes de llegar a la puerta, ésta se abrió y, de nuevo, la cabeza de su madrastra rodó hasta el medio de la cocina con gesto de fastidio. El príncipe, se detuvo perplejo. Alternaba su mirada entre Cenicienta y el macabro escenario en que se había convertido la cocina. Abría y cerraba la boca pero las palabras se negaban a salir. Ni tan siquiera cuando se dio cuenta de que la chica cubierta de sangre que tenía ante él llevaba el par de zapatos puesto. Un atisbo de sonrisa comenzó a formarse justo cuando el hacha se le clavó en el centro de su encantadora cara. Cayó desplomado y su cuerpo se convulsionó por unos breves momentos. Cenicienta desclavó el hacha del príncipe no sin cierto esfuerzo y se quedó alelada mirando la hoja ensangrentada.

– Pero, ¿qué has hecho hija mía? – Cenicienta se sobresaltó al escuchar la voz a su espalda y con un rápido movimiento se giró y blandió el hacha de arriba abajo.

Ante ella estaba su hada madrina, la única que se había preocupado un poco por ella. Había movido muchos hilos para conseguir que Cenicienta dispusiese de todo lo necesario para acudir al baile la noche anterior. Se había tenido que buscar la vida porque sus superiores no le concedieron sus peticiones: transporte y ropas para su querida ahijada. Había tenido que hacer un cursillo intensivo para aprender a convertir hortalizas en carrozas, había pedido sus últimos días de asuntos propios para amaestrar a unos cuantos pajarracos y ratones para que fueran capaces de confeccionar un vestido y tuvo que atracar un local de “Compro Oro” de una familia de enanos para obtener material para hacer esos zapatos dignos de su ahijada. En resumen, lo había dado todo para que Cenicienta disfrutase de esa noche tan especial. Y ahora allí estaba, casi partida en dos y con cara de “Ya te vale” con la vista clavada en la joven. El hada dio un par de pasos hacia atrás y tropezó con la cabeza de la madrastra, que terminó debajo de una mesa con gesto de hastío. Por fin, se desplomó.

Sabía que debería sentirse muy mal por lo que acababa de hacer, pero la verdad es que no. Así aprendería a no abordar a la gente por la espalda. Bueno, ya no lo iba a hacer más, eso seguro. De todas formas, podría haber utilizado su magia para convertir el hacha en algodón de azúcar, por ejemplo. Sí, algo se había roto en su cabecita.

En el exterior comenzó a elevarse un murmullo que acabó por convertirse en una escandalera total. Su cabeza de martilleaba ahora con más fuerza. “La última vez que pruebo el alcohol”. Nada más pensar eso, le pareció oír una risita en alguna parte.

Pasó por encima del cadáver y se asomó al patio. El viejo roble que allí se levantaba vestía sus ramas con una multitud de cuervos, que aún seguían llegando. Al pie del árbol, decenas de pajaritos muertos yacían patitas arriba ensangrentados. Lástima, ya no podrían vivir de la sastrería. Los graznidos retumbaban por todo el lugar. Cenicienta, a pesar de su jaqueca, salió al patio. No se dio cuenta hasta pasado un momento, pero había comenzado a bailar tímidamente al son de los graznidos. Los pájaros no se callaban y ella se iba animando cada vez más. Una rata se asomó por un agujero de la pared de la casa y dando saltitos se unió al macabro baile. Luego otra, y otra más. Correteaban entre los pies de la chica y saltaban unas sobre otras. Algunos cuervos, cansados de mirar, planearon hasta la Cenicienta y revolotearon a su alrededor mientras ella giraba sobre sí misma y reía como poseída.

Todo terminó de golpe momentos después, cuando tanta vuelta la hizo vomitar, de nuevo, sobre las pobres ratas. Estas corrieron de nuevo a la seguridad de sus agujeros y los cuervos regresaron al viejo roble a toda prisa. Mejor mantener las distancias. Seguían cayendo plumas sobre la Cenicienta cuando se limpió los labios y reanudó su baile, esta vez en silencio.

 Definitivamente algo se había roto dentro de la cabecita de la Cenicienta…

…lo más curioso es que fue feliz para siempre.


lunes, 8 de septiembre de 2014

DSC Horror Series 2: 02 - Audrey (Little Shop of Horrors)

Mirad quién se ha ofrecido a decorar nuestro nuevo hogar. Audrey,la protagonista de la película La tienda de los horrores (Little shop of horrors). En un principio habíamos decidido colocarla en el jardín de la entrada pero misteriosamente dejamos de recibir el correo. Hasta que una noche en un golpe de hipo Audrey escupió una gorra de cartero y nos dimos cuenta. ¡Qué traviesa!

Ahora la tenemos en el jardín trasero, donde sólo dejamos acceder a las visitas. Sobre todo a las molestas.



Si queréis llevar a Audrey en una flamante camiseta, podéis encontrarla en nuestra tienda personal de los Horrores de latostadora.com y pronto también en Spreadshirt.com.


martes, 2 de septiembre de 2014

DSC Horror Series 2: 01 - Chucky (Child's Play)

Como sabéis, hemos estado un tiempo en el destierro. Nuestras narraciones sobre temas prohibidos a los humanos molestaron bastante en las altas esferas del Inframundo y nos dieron un buen tirón de orejas. Ahora que nos han vuelto a crecer, podemos comunicar que vais a tener noticias nuestras algo más a menudo.

De momento queremos compartir con vosotros el retrato que le hicimos a nuestro viejo amigo Chucky, que en cuanto se enteró de que andábamos por el barrio dejó lo que estaba haciendo (nada bueno seguro) y corrió a hacernos una visita.



¡Qué rico es! Y qué gracioso. Los que nos hemos reido con sus anécdotas. Se quedó encantado con nuestro nuevo cuchillo de cocina. Tanto, que decidimos regalárselo. Tan contento que iba él con toda la intención de estrenarlo pronto...

Ah, nos dio permiso para utilizar su foto para una de nuestras camisetas. Podéis encontrarla en nuestra tienda de latostadora.com y pronto también en Spreadshirt.com.


martes, 19 de agosto de 2014

Vecinitas

Durante nuestro destierro del mundo mortal tuvimos momentos de soledad. El inframundo tiene sus cosas buenas: niños malos, criaturas terroríficas, monigotes que en su día protagonizaron películas de terror en el mundo humano... Pero generalmente cada uno va a lo suyo y las únicas veces en las que reparan en los demás es cuando la sed de sangre aprieta, y no para tomarse unas copas juntos precisamente.

Generalmente le damos la bienvenida a la soledad. Te da pie a pensar, a rebuscar en tu cabeza historias que contar, escenas que retratar... Pero para qué engañarnos, también nos gusta la buena compañía.

Y qué mejor compañia que nuestras dos vecinas: Morticia y Abrahel. A la primera quizá ya la conozcáis. Durante siglos estuvo casada con el Sr. Addams. Pero, como dice la canción, todo tiene su fin. Cansados el uno del otro pusieron mundos de distancia entre los dos. Hasta ahí podemos contar porque la buena de Morticia se niega a reabrir esa puerta del pasado ya cerrada a cal y canto.

Abrahel, por otro lado, es una diablesa muy simpática que comparte piso con Morticia. Se conocieron en la celebración anual de Halloween en el Inframundo y enseguida congeniaron. El pasado de Abrahel como súcubo tiempo atrás dio pie a interesantes conversaciones que se convirtieron en carcajadas frenéticas a medida que la diablesa relataba como conseguía que los varones humanos cayesen a sus pies e hiciesen cualquier cosa por satisfacerla, por muy ridícula que esta fuera. Desde esa noche ambas son como uña y carne.

Y cómo no, tuvimos el inmenso placer de que, en una oscura tarde de té y pastas, posaran para nosotros. He aquí el resultado.




Morticia Abrahel



En nuestra tienda

Camiseta de Morticia Camiseta de Abrahel Camiseta de Morticia