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Laura Mazorra y Javi Calderón vertemos toda nuestra energía negativa en nuestras creaciones, con la esperanza de entretener y divertir a todo aquel que esté de paso por éste, nuestro querido hogar. Fíjate bien por donde pisas y permanece alerta... por si las moscas. Enjoy!

martes, 19 de junio de 2012

Colloquium (Prólogo)





Las gotas de lluvia caían con fuerza sobre las oscuras calles, a esa hora tan tardía. Un relámpago se elevó sobre las azoteas de los edificios y por un momento iluminó sus rígidas siluetas, y pocos segundos más tarde retumbó el inevitable trueno, que indicaba que la tormenta no estaba demasiado lejos de allí. Permanecieron en el sitio, inmóviles y con la mirada fija en el número del portal del edificio que tenían en frente. Intercambiaron una significativa mirada y la levantaron en busca del balcón del piso al que habían de acudir, ya que en él se hallaba algo que quizá jamás debería ser dado a conocer.

Con la seguridad de estar a salvo de miradas curiosas, extendieron sus negras alas, se impulsaron para comenzar a elevarse  y volaron raudos hasta el balcón. La puerta corredera permanecía entreabierta. El agua golpeaba con fuerza el cristal y se colaba en el suelo de la vivienda sin que nadie le pusiera remedio. Dentro estaba oscuro. Tan sólo la luz procedente de la pantalla de un ordenador portátil, que descansaba sobre una mesa atiborrada de libros y papeles desordenados, luchaba contra la penumbra que cubría el lugar.

Replegaron las alas y volvieron a su forma mortal antes de entrar en el piso. En cuanto estuvieron dentro, vieron el cuerpo de Marco tendido en el suelo. Inmóvil. Con la mirada, propia de un lunático que contempla perplejo como la cordura huye de él, clavada en el techo. Parecía que no respiraba. Pero sí, lo hacía muy lentamente. Una de las figuras pasó una mano por delante de sus ojos, pero no se produjo reacción alguna.

Su atención se centró entonces en la pantalla del ordenador. En ella, una imagen lo ocupaba casi todo. Una fotografía. Ambos sonrieron ligeramente antes de hacerla desaparecer. A la vista quedó, entonces, el panel de control de un blog. Una nueva entrada esperaba impaciente la confirmación para ser publicada y ser vista por los casi quinientos seguidores del sitio. “Para María”, se podía leer al comienzo del texto. 

Con un click del ratón abrieron la vista previa de la entrada y leyeron con atención. En ella se encontraban todas las respuestas…

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