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Laura Mazorra y Javi Calderón vertemos toda nuestra energía negativa en nuestras creaciones, con la esperanza de entretener y divertir a todo aquel que esté de paso por éste, nuestro querido hogar. Fíjate bien por donde pisas y permanece alerta... por si las moscas. Enjoy!

jueves, 21 de junio de 2012

Colloquium (Acto II: La entrevista)





La tarde siguiente Marco acudía a su cita totalmente preparado para efectuar una entrevista, en su opinión, bastante profesional. Durante la noche, a pesar de tener un importante mareo provocado por los cuatro tercios que había tomado, realizó una intensa sesión de investigación.

Para empezar, buscó a Desquiciados SC en Facebook, porque sabía que ese era su medio principal de promoción, y seguramente sacaría algo en claro de cómo eran a través de sus publicaciones y comentarios. No llegaban a los cien amigos, o contactos, algo raro en gente que trata de darse a conocer. Una vez que se metió de lleno en su perfil comprobó que tan solo tenían relación habitual con un puñado de ellos. Entre otras cosas pudo descubrir los otros trabajos en los que andaban metidos, y además, que tenían un blog desde donde se podía acceder fácilmente a todo su mundo. Tomó buena nota de todo y, acompañado de una taza de café bien cargado, visitó sus páginas.

Decidió empezar por la que ya conocía, Donde acaban los niños malos. Después de leer todos y cada uno de los relatos necesitó un tiempo para reponerse del mal rollo que se había instalado en su cuerpo. Los dibujos eran oscuros y siniestros, a pesar de que sus protagonistas eran niños y niñas, una sensación de inquietud crecía al ir leyendo  la historia de cada uno de ellos. Comprobó, con un nudo en el estómago, que en esa página no había lugar para la alegría. Dejando aparte el contenido, pudo comprobar que el estilo narrativo claramente no pertenecía a un escritor, digámoslo así, profesional. La escritura era correcta, sin alardes, y se podía percibir una ligera evolución en su calidad entre los primeros escritos y los últimos. También averiguó que habían autoeditado un libro con todos los relatos y lo habían puesto a la venta. Sería algo sobre lo que les preguntaría en la entrevista.

Con ganas de quitarse de encima esa sensación tan incómoda, decidió visitar su otra web: Selene y los Von Faust. Se sorprendió gratamente de que fuera una web de marcado tono infantil, aunque no abandonase ese estilo oscuro y gótico que era habitual en ellos. Esa página, además de contener historias cortas dirigidas principalmente a los niños, incluía una serie de pasatiempos también para los más pequeños, y Marco no pudo evitar quedar  atrapado en ella bastante rato mientras trataba de resolver los puzles que contenía.

Se le hizo bastante tarde, pero tuvo tiempo de regresar al blog y ver su otro trabajo actual: DSC Horror Series. Se trataba de una serie caricaturas de monstruos del cine, entre los que había algunos que no conseguía identificar. No era un gran amante del cine de terror.

Y con esa última ración de monstruos, apagó el ordenador y se fue a dormir pensando en que esos Desquiciados tenían una vena un tanto rarita…

Llegó a la taberna media hora antes de la hora a la que habían quedado, pero al entrar por la puerta pudo ver que los Desquiciados ya ocupaban el mismo sofá que la noche anterior. Cuando llegó junto a ellos, una camarera estaba terminando de dejar tres vasos de casi un palmo y medio de altos, hasta arriba de exquisita cerveza de trigo.

           – Pensamos que ayer te habrías quedado con sed – dijo Javi cuando dejó de mirar a la camarera alejarse -. ¿Empezamos?


Después de los saludos de rigor, y de acomodarse en su asiento, Marco sacó su grabadora y se dispuso a comenzar la entrevista.
  • – Si os parece bien, para empezar, podéis contarme como os conocisteis – preguntó.
Ambos se tomaron un momento para ver quién empezaba y fue Laura quién empezó diciendo:
  • – Pues resulta que, dos años atrás, yo trabajaba en una aburrida empresa que prestaba servicio informático a otra empresa más grande, y más aburrida entre otras cosas, y nos habían avisado de que iba a haber una nueva incorporación al equipo. A la semana apareció Javi por la puerta. Al principio todos pensábamos que era sordomudo y, por qué no decirlo, un poco inquietante, ya que apenas se comunicaba con el resto, ni nosotros lo hacíamos con él.
  • – Sí, tengo fama de callado – dijo Javi tras ver la mirada que Marco le dirigía -. Fama bien ganada por otra parte. No es que sea un borde ni nada parecido, solo pienso que si no hay nada que aportar a una conversación mejor quedarse calladito. Así que puedes imaginar qué clase de conversaciones se daban en ese sitio – y bebió un sorbo mientras esbozaba una sonrisa y miraba a Laura de reojo. Ésta puso los ojos en blanco y continuó hablando:
  • – Pasaron los meses y la cosa no variaba, él llegaba, hacía sus cosas y se iba. Pero un buen día, se me ocurrió, en un momento de aburrimiento sumo, ponerme a dibujar una muñequita de grandes ojos negros y vestido de calaveritas, que bauticé como Etel. Tras enseñársela a todos, por primera vez Javi se dirigió a mí con una frase de más de dos palabras: “De esto podemos hacer una página web con historias cortas de coña para acompañar a los dibujos…”, y esa fue la primera piedra de nuestro querido y malogrado Freakfanato, y poco a poco, de nuestra amistad.
  • – ¿Freakfanato? – respondió Marco - , ¿qué es Freakfanato?
  • – Fue nuestro primer proyecto, acompañado de otras personas que en ese momento trabajaban con nosotros – dijo Javi mientras Laura refrescaba el gaznate con un gran sorbo de su pinta.
  • – No tenía ni idea, la verdad. Vais a pensar que no he preparado la entrevista, pero es que no he visto nada de ese Freakfanato en vuestro blog.
  • – Es que, por desgracia, no tuvo final feliz. Fue consumido por las llamas de… - añadió el Desquiciado con dos rendijas por ojos pero dejó la frase a medias - Preferimos dejar ese tema en el olvido si no te importa, ya que a pesar de ser lo que nos abrió las puertas para que la gente nos fuera conociendo y que nosotros conociéramos también a gente muy maja, nos trae recuerdos que nos revuelven las tripas…
  • – Sip, mejor lo dejamos – añadió Laura.
Marco pensó que quizá más adelante, con más cerveza corriendo por las venas de la pareja, podría sacar alguna información sobre el tema. Iluso.
  • – Bueno, entonces ¿con ese Freakfanato comenzó Desquiciados SC?
  • – No, Desquiciados surgió más adelante – contestó Laura -. Como te he dicho antes, ese proyecto lo hicimos acompañados, nunca mejor dicho, de otras dos personas. Con el tiempo pasaron ciertas cosas que hicieron que nuestra forma de trabajar cambiara bastante. A un comienzo lleno de ilusiones y de buenos propósitos por parte de todos, lo siguieron tiempos un poco más revueltos cuando se fue viendo la actitud de ciertas personas.
  • – Un velo de mal rollo, atraído por la sensación de que nosotros dos cargábamos con todo el peso y el trabajo del proyecto, nos cubrió poco a poco – añadió Javi con gesto teatral y continuó, ya en un tono normal -, y la confianza que habíamos depositado en el resto del equipo se fue resquebrajando. Hasta que pasaron cosas que a Laura y a mí nos afectaron bastante. Quedamos bastante tocados y tristes.
  • – De repente – intervino Laura de nuevo -, en la cabecita loca de una de nuestras compañeras urdíamos una diabólica conspiración para yo que sé qué, y todo estalló de muy malas maneras. Y así surgió esta asociación. Y qué mejor nombre para ella que el estado de ánimo en el que nos habían dejado.
  • – Lamento oír que las cosas acabaran tan mal – dijo Marco -. Bueno, en vuestros trabajos, lo primero que llama la atención son tus dibujos, Laura. ¿Cuánto tiempo llevas dibujando?
  • – Desde que tengo uso de razón mi mayor afición ha sido el dibujo. Ni las muñecas, ni los cochecitos, ni los juegos de mesa… Lo mío desde bien pequeña era destrozar lápices y papeles cual niña poseída. Por desgracia, nunca me dio por estudiar nada relacionado con el arte ni la pintura. Pero bueno, ahí estoy, aprendiendo algo nuevo cada día.
  • – Como me has dicho antes, Javi, lo de escribir historias surgió más que nada para acompañar a los dibujos de Laura. Pero, ¿desde cuándo tienes la inquietud de escribir historias?
  • – Te podría decir que desde que tengo uso de razón, o que mi madre me castigaba porque todas las mañanas mis sábanas aparecían con grandes manchas de tinta producidas por quedarme dormido con el bolígrafo en la mano, o que siento la necesidad de expresar las inquietudes que atormentan mi alma a través de palabras. Pero si te soy sincero, y como cualquier lector habitual puede notar en mi estilo de escritura, nunca me había dado por escribir hasta que no comencé con esto. Siempre he sido más de leer, y nunca he sentido la necesidad de escribir historias. No voy de escritor, ni mucho menos. Pero he de reconocerte, que hacerlo me gusta cada vez más, y hago todo lo posible por intentar mejorar día a día.
  • – Y, ¿vuestras familias qué opinión tienen de vuestro trabajo?
  • – ¿Mi familia? – comenzó a decir Laura – Tienen todos nuestros libros. Mis sobrinas llevan nuestras camisetas, y cuando alguna de ellas pide que le pongan alguna de Bob Esponja, o de Dora la Exploradora, tanto mi madre como mi hermana las convencen como pueden de lo bonitos y molones que son Selene y Ozzy, personajes de Selene y los Von Faust. O sea, que son las únicas que nos compran camisetas, jajajajaja. Solo por eso ya me siento apoyada.
  • – Es muy gracioso ver como mi madre luce las chapas de los niños malos puestas en su bolso – añadió Javi con una sonrisa de oreja a oreja -. A pesar de ser muy siniestros para ella, le encanta llevarlas. La verdad es que no nos podemos quejar de apoyo familiar.
  • – Vamos a tratar de conocer un poco más sobre vuestros gustos y aficiones. Por ejemplo, ¿qué libros y a qué autores podremos encontrar en vuestras estanterías?
  • – En mi caso podrás encontrar mucha literatura fantástica – comenzó Javi -. Por supuesto, El señor de los anillos y Canción de hielo y fuego. También tiene un sitio especial las sagas de El señor de la guerra y Sajones, vikingos y normandos de Bernard Cornwell. Tengo gustos muy variados, pero vamos, principalmente fantasía y el terror. Autores… además de los que ya he dicho, Terry Pratchett, Neil Gaiman, Joe Hill… Y de los clásicos: Horacio Quiroga, Poe, Mary Shelley… Buff, demasiados para aburrirte con ellos.
  • – Mi libro de cabecera permanente – dijo Laura – es El tambor de hojalata, de Gunter Grass. Me lo leo una y otra vez. Ya sé que esperabas algo de Stephen King, Edgar Allan Poe o Guy de Maupassant… Pues también me encantan, al igual que Neil Gaiman, Bram Stoker y Lovecraft.
  • – ¿Y de niños? ¿Qué libros solíais leer?
  • – El pequeño vampiro, El principito, Alicia en el país de las maravillas… - dijo Laura - Y esos cuentos tristes de Andersen y Wilde: La sirenita, La cerillera, El gigante egoísta, El ruiseñor y la rosa, La reina de las nieves…
  • – Yo de pequeño no era tan siniestro para la lectura: los cuentos de los hermanos Grimm, Los caballeros del rey Arturo, Mortadelo y Filemón… Luego ya descubrí El señor de los anillos, y a partir de ahí…
  • – ¿Y qué me decís del cine? Aunque creo que ya me hago una idea…
  • – Bueno – contestó Laura -, aparte de la idea que te hayas hecho, que seguro que es correcta, para hacer la respuesta más breve te puedo dar un par de nombres representativos del cine que no me gusta nada: Meg Ryan y Julia Roberts.
  • – Te puedo decir lo mismo – añadió Javi -, no es que me guste un tipo de películas en concreto. Pero vamos… en cuanto una película se basa en amoríos, procuro alejarme lo suficiente de ella. Donde estén la fantasía, la épica, el misterio…
  • – Muy bien, Laura, ¿qué opinión tenéis sobre las últimas tendencias respecto al género de terror, que se dan en la literatura y el cine actuales? Esa invasión de vampiros, zombies…
  • – Mierda, mierda y mierda. Odio que algo que siempre hemos disfrutado los cuatro frikis de turno se haya convertido en algo masivo y comercial. Échale la culpa a los vampiros reflectantes de Crepúsculo, a The walking dead o Underworld. Para mí, los auténticos siempre serán aquellos seres rodados con bajos presupuestos y mucha imaginación. Con mucho presupuesto y el toque suficiente de ñoñería cualquiera puede hacer algo comercial.
  • – Yo no soy tan radical – aportó Javi -, pero hay cosas que me matan. Admito que he leído la saga Crepúsculo. Me regalaron el primer libro y ya me obligué a terminarla ya que quería ver como la autora le daba solución a esa relación necro-zoofílica que plantea. Y vamos… Yo opino que puedes escribir lo que quieras basado en criaturas míticas como vampiros, hombres-lobo, y que quieras darles un toque “personal”, pero hay ciertas cosas que hay que respetar.
  • – Cierto. ¿Qué soléis hacer en los ratos en los que dejáis el trabajo de Desquiciados aparte?
  • – Yo cuando puedo organizo aquelarres con mis amigas. Vamos a un bosque a medianoche, encendemos un buen fuego y bailamos desnudas alrededor de la hoguera.
Marco se quedó mirando a Laura sin saber si hablaba en serio o si lo hacía en broma. Su expresión no aclaraba mucho las cosas.
  • – Menudas brujas – añadió Javi entre risas para terminar de confundirlo más -. No logro averiguar donde los hacen y se niega a decírmelo. Así que si quiero aquelarre, tengo que buscarme mi propia cabra y montármelo yo solo…
En ese momento Laura estaba bebiendo y cual aspersor expulsó el trago que acababa de tomar sobre el pobre Marco, al que pilló totalmente desprevenido ya que todavía estaba asimilando lo que acababa de escuchar. Las carcajadas de los desquiciados interrumpieron el breve silencio que se produjo en ese momento y mientras se tranquilizaban, el chico se disculpó y se levantó para ir al baño.

Pocos minutos después, regresó, y tomó asiento de nuevo a la vez que Laura se disculpaba por el pequeño incidente anterior.
  • – ¿Ves lo que tengo que aguantar? – le dijo mientras realizaba un extraño gesto furtivo con la mano, como si apartara algo invisible… y molesto.
  • – Te quejarás – protestó Javi haciéndose el ofendido.
Marco se dio cuenta, entonces, de que se habían quedado solos en el local, incluso las solícitas camareras se habían esfumado, sin embargo tres nuevas pintas esperaban a ser consumidas. No era muy tarde y le resultó extraño ver el local vacío, pero no le dio mayor importancia. Marco aceptó las disculpas y volvió a coger su cuaderno, secó como pudo la hoja mojada y continuó con la entrevista.
  • – Si tuvieseis la oportunidad de colaborar con algún artista consagrado, ¿con quién os gustaría hacerlo?
  • – Llamamos constantemente a Tim Burton y a Neil Gaiman, pero inexplicablemente después de la décima vez han dejado de cogernos el teléfono… - dijo Javi.
  • – Y de los emails no tenemos respuesta, deben tener mal el correo – añadió Laura pesarosa.
  • – Si Desquiciados SC no existiera, ¿qué estaríais haciendo ahora mismo?
  • – Seguramente me dedicaría a la informática para ganarme el pan, como hago ahora, y en mi tiempo libre, en vez de dibujar o planear futuros proyectos retomaría mis estudios de brujería, que he dejado de lado por esto.
  • – Yo no me lo planteo, sinceramente. También soy informático, pero vamos…
Después de esa respuesta, Marco apagó la grabadora y les comunicó que ya tenía suficiente para la primera parte de la entrevista. 

Dada la hora que era, pidieron algo ligero para cenar y comentaron sus impresiones con respecto a cómo había ido la sesión. Marco les reconoció que alguna de las respuestas le habían sorprendido y que no sabía hasta qué punto podía tomárselas en serio.
  • – En todas las respuestas hemos sido fieles a la verdad – comentó Laura -, claro que en algunas hemos añadido algún ingrediente extra, que nunca viene mal.
Continuaron cenando y charlando de cosas triviales, y cuando terminaron, Marco se despidió con la promesa de regresar a la noche siguiente para continuar con la segunda tanda de preguntas.
Hora y media más tarde se encontraba tumbado en su cama. Vivía en un piso alquilado junto a dos compañeros de la facultad que esos días se encontraban fuera de Madrid. Intentaba reunir fuerzas para transcribir lo que había grabado. Pero aunque su voluntad solía ser férrea a la hora de trabajar, el insoportable dolor de cabeza que se había alojado en su cráneo, tras meterse para el cuerpo una pinta tras otra durante la entrevista, ejercía un gran poder de persuasión y le convenció para tomarse un ibuprofeno y tratar de dormir. Ya tendría tiempo al día siguiente de recuperar el tiempo perdido.

Pasaban de las doce de la mañana cuando abrió los ojos y, al hacerlo, tuvo que volver a cerrarlos para conseguir que el mundo dejase de dar vueltas. Pasados unos segundos volvió a intentarlo y esta vez consiguió fijar la vista en un punto concreto. Comprobó que el dolor de la pasada noche casi había desaparecido aunque todavía, de vez en cuando, se hacía notar en forma de cruel pinchazo. Después de una larga ducha se sintió mucho mejor y fue capaz de desayunar algo, a pesar de la hora que era. Decidió que se saltaría las clases de la tarde y se concentraría en transcribir la grabación de la noche anterior para ganar tiempo y hacer la tarea menos pesada que si lo dejara todo para el final. Encendió el portátil, y cuando termino de arrancar, puso en marcha la grabadora.

Al principio se tomó su trabajo con la concentración propia de un autómata escribiente. A pesar de unos extraños sonidos que interferían en lo grabado, tecleaba a buen ritmo ya que era algo que hacía continuamente y apenas necesitaba detener la grabadora para escribir algo que no le había dado tiempo o que no había entendido. Al principio no le dio importancia a dichos ruidos, hasta que en un momento dado le pareció que se convertían en una especie de risa desagradable, unas veces, en extraños gruñidos de disgusto, en otras, dependiendo de las repuestas que los Desquiciados daban a sus preguntas. Pero recordaba que durante la entrevista no había nadie en las mesas contiguas… A su mente, vino la imagen de los goblins de la película Dentro del laberinto. Tuvo que detener la reproducción y volver a escucharlo, hasta que se aseguró de que, efectivamente, todo parecía tener cierta relación con la manera en la que se desarrollaba la entrevista. 

Continuó como pudo, presa de una extraña sensación en el cuerpo que se acentuó cuando la grabación llegó al momento en el que Laura le había regado con su cerveza y tuvo que ir al baño. No lo recordaba, pero se había dejado la grabadora conectada esos breves minutos de ausencia. Al escuchar lo recogido en la grabación, no pudo evitar sentir como los pelos de todo su cuerpo se erizaban:
  • – ¡Basta ya, bichejos infectos! – estalló lo que parecía la voz de Laura, aunque mucho más grave, mientras el murmullo aumentaba de volumen ahora que estaban solos – ¡Al próximo que abra la boca se la coseré con sus propias tripas!
El silencio se hizo de golpe.
  • – Eso está mejor – de nuevo la voz de Laura, esta vez más… humana.
  • – Estamos haciendo un favor al chaval – añadió Javi con tono apaciguador -. Está enamorado el pobre. Si es consciente de vuestra presencia tendremos que arreglarlo de algún modo, y nos cae bastante bien como para tener que llegar a esos extremos. Sed comprensivos. De lo contrario…
Después, no se oyó nada durante unos minutos excepto el sonido de unos pasos que se acercaban a donde estaban. Tres ligeros golpecitos sonaron un momento después, Marco supuso que se trataba de la nueva ronda que había encontrado a su regreso a la mesa.
  • – Sera mejor limpiar el local – dijo Laura -. Tal como está el ambiente no quiero sorpresitas.
  • – Sí, además, cuanto antes acabemos mejor para todos. Sobre todo para…
Y la frase se interrumpió cuando, de nuevo, se escucharon otros pasos acercándose. Los suyos.
  • – ¿Ves lo que tengo que aguantar?...
Paró la reproducción y se secó el sudor frío que lo bañaba, mientras trataba de hacer volver a su corazón a su ritmo normal. ¿Pero qué estaba pasando? Durante la entrevista no había notado fuera de lo común, ni en el sitio ni en los propios Desquiciados, pero ahora… 

Era algo muy extraño, y a él, las cosas que escapaban a su comprensión le asustaban bastante. No era muy crédulo que digamos, pero al averiguar la fama de siniestros que tenían los Desquiciados, y más aún, después de ver y leer sus trabajos, una sensación de incomodidad se apoderó de él.

Después de dar muchas vueltas a la cabeza, y tras conseguir reunir el valor suficiente, pulsó de nuevo el botón de la grabadora. Para su tranquilidad, no se volvió a escuchar nada raro, tan solo su voz y la de sus entrevistados, que respondían amablemente a cada pregunta.

Ya más tranquilo, terminó la transcripción y tras repasarla, se tumbó en la cama mirando al techo y pensando de nuevo en lo que había escuchado. Por su cabeza pasó la posibilidad de no acudir a la cita de esa noche, olvidar la entrevista, y no volver a pisar en un kilómetro a la redonda por la taberna, que ahora le parecía de lo más siniestra. Pero, un poco la curiosidad, y otro poco imaginar la sonrisa de María cuando recibiese ese regalo, disiparon todas sus dudas y se levantó de nuevo para preparar las preguntas que haría más tarde a esos dos… personajes.

4 comentarios:

  1. Geniales como siempre! Pobre Marcos que mal rato se ha llevado jajajja
    Besazos de Bruja:)

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    1. Muchísimas gracias Bruhilla!!! Sí, pobre Marco, y eso que lo tratamos bastante bien...

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  2. me ha encantado como contais la manera en que os conocisteis y empezasteis a formar parte de los desquiciados,mezclando la realidad con la ilusion ,la verdad es que estuve leyendo en vilo hasta el final ,enhorabuena chicos

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    1. Muchas gracias Noe, esperamos que el resto te guste aún más ;)

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